jueves, 31 de diciembre de 2020

EL MENDIGO

 

Alberto es un anciano que cada mañana pide dinero en la plaza de la ciudad. Muy cerca está el centro de salud donde antes trabajaba. Los médicos que una vez fueron sus compañeros, pasan por su lado con desprecio, sin mirarle.

Atento a los vendedores de bebidas frías desea poder refrescarse ese mediodía; pero el dinero no le alcanza. De pronto, un niño que lo viene observando, pide a su mamá que compre una bebida para el anciano. La madre paga una limonada con hielo, y el niño, con una sonrisa, coloca el vaso en la mano del mendigo.

Alberto recibe la bebida helada, y esboza una sonrisa. En aquellos ojitos llenos de bondad cree reconocer los ojos de la madre; levanta la mirada y allí está. Una mujer joven, orgullosa de su hijo.

El hombre observa a la madre y al niño retirarse, mientras deja caer lentamente la bebida en el piso, y recuerda con terror los días cuando tomaba a las niñas amedrentadas y las frotaba contra sus genitales, en tanto las madres, confiadas, esperaban en la sala del consultorio.

Hasta que aquella niña valiente le contó a su mamá…

El hielo se derrite en el suelo caliente mientras madre e hijo se alejan satisfechos ante la mirada perpleja del médico mendigo.

Escrito por: Sofía Machacado

Ilustrado por: Adriana Urbáez