martes, 17 de noviembre de 2020

CONECTIVISMO


“¡Todos a sentarse!” “¡Silencio!” ¿Recuerdan a los maestros tratando de calmar a sus estudiantes en un aula apretujada con un montón de mentes inquietas deseosas de satisfacer sus verdaderas motivaciones? Pues, allí comenzó el conectivismo, solo que no nos dimos cuenta. Le dimos poca importancia a las necesidades socioemocionales del alumnado, y mucha al área académica, por lo tanto, para poder depositar información han de estar en silencio, y que se sienten, por favor, tranquilitos uno detrás de otro (disposición del aula técnicamente diseñada para que no se conecten).  

Pero, el aprendizaje es un hecho social, interactuamos, y de interactuar aprendemos. En la educación virtual el aprendizaje sigue siendo un evento social, de hecho, se presta para conectar, y el docente puede aprovechar la crecida tecnológica para que juntos encuentren respuestas e información para cotejar, para encontrarle sentido, adaptación y aplicabilidad a su entorno cultural; para que tomen decisiones y sobre todo, para que no se conformen, sino que creen más contenido para que otros, a su vez, se conecten con ellos. Eso es conectivismo.

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